Programar de noche

Como sabéis, hay muchos estudios por la red acerca de la productividad y la noche. Después de leer un tiempo sobre el tema por tocarme un poco “de cerca”, quiero dar mi opinión al respecto e intentar entenderme un poco más en este aspecto.

Antes de empezar, un apunte rápido sobre el verbo programar en este post: Para mi es diferente programar una nueva funcionalidad de cero, a solucionar un bug, refactorizar un pedazo de código, o hacer una mejora rápida. En este apunte, programar se refiere a lo primero, a crear algo nuevo y relativamente grande o tener cambios lo suficientemente complejos y/o largos.

En mi caso son varios factores sumados los que hacen que por las noches rinda mucho más, y que por tanto aproveche las noches para programar.

Distracciones

Supongo que este punto es obvio. De día hay más distracciones. Más actividad en el móvil, más timbres, más llamadas, más notificaciones, más ruidos, etc… Que aunque desactives todo por completo en el móvil, nunca terminas de poder aislarte por completo del mundo, y una simple distracción hace que volver a centrarte sea más lento de lo que parece.

Con esta imagen es fácil entenderlo 😉

Ah… mención especial al que considero el mayor mal, al menos en mi caso: los emails.

Lo que yo suelo hacer, es trabajar en otro escritorio diferente, y en el escritorio de trabajo solo tener la shell, el IDE, las herramientas de test y el navegador con las pestañas del proyecto, y en otro escritorio dejo las pestañas con el correo, chats, etc… de ese modo me aislo, y mantengo el foco.

Tareas

Aquí me refiero a que normalmente durante el día tienes que hacer X cosas, que tienes en mente aunque quieras mantenerlas alejadas de ella. Igual tienes que ir a por pan, o a recoger a tu hija al colegio, etc…

Difícilmente puedes concentrarte totalmente en lo que haces, cuando en tu mente hay otras cosas. Puede parecer absurdo, porque siempre tienes cosas que hacer, pero de verdad que el cambio de no tener otra preocupación en ese instante es importante.

Hora de finalización

Por norma general, por la noche no piensas en el reloj. No piensas… a las 13 tengo que tenerlo terminado porque hay que irse a comer, o que van a cerrar la oficina, etc…

En realidad, este punto puede asemejarse al punto anterior de “Tareas”, pero lo he querido separar porque en mi caso lo siento como cosas diferentes.

Supongo que es un tema de presión… al ver que tienes horas por delante, y que además solo vas a estar haciendo eso, sin nada que te interrumpa o te distraiga, ésta se disipa.

 

En resumen

Es decir, en mi caso por la noche rindo más porque tengo menos distracciones, y puedo mantener mi mente en la tarea concreta sin que me vengan a ella otros temas pendientes… ya que sé que cuando termine me meto en la cama, y todo hace un reset para el día siguiente. Aunque es cierto, que el día siguiente lo tienes muuuuuuy cerquita 😉

 

Update

También se da un caso especial los sábados, domingos y festivos. En ocasiones encontrar un par de estos días en los que poder trabajar es realmente productivo en lo que a código se refiere.

Los motivos son similares a los anteriores, porque aunque tengas cosas que hacer a determinadas horas, como vida familiar o social, siempre suele haber menos distracciones, llamadas de teléfono, emails, etc…

Mismo perro, distintos collares: El emprendedor

Hacía ya tiempo que quería escribir sobre esto, pero precisamente eso, tiempo, es lo que me falta últimamente…

Lo que pasa es que ahora mismo hay un cacao interesante con alguna terminología empresarial, o más bien, diferentes definiciones para lo que acaba siendo lo mismo, o parecido.

Vamos pues, a enumerar y valorar cada una de ellas:

Autónomo: Desde la wikipediaTrabajador autónomo o Trabajador independiente o empresario individual, es la persona física que realiza de forma habitual, personal y directa, una actividad económica a título lucrativo, sin sujeción a contrato de trabajo, y aunque eventualmente utilice el servicio remunerado de otras personas.

Freelance: Desde la wikipediaSe denomina trabajador freelance o freelancer (o trabajador autónomo, cuentapropia e independiente) a la persona cuya actividad consiste en realizar trabajos propios de su ocupación, oficio o profesión, de forma autónoma, para terceros que requieren sus servicios para tareas determinadas, que generalmente le abonan su retribución no en función del tiempo empleado sino del resultado obtenido, sin que las dos partes contraigan obligación de continuar la relación laboral más allá del encargo realizado.

Empresario: Desde la wikipediaEl empresario es aquella persona que, de forma individual o colectiva, fija los objetivos y toma las decisiones estratégicas acerca de las metas, los medios, la administración y el control de las empresas y asume la responsabilidad tanto comercial como legal frente a terceros. El empresario es la persona física, o jurídica, que con capacidad legal y de un modo profesional combina capital y trabajo con el objetivo de producir bienes y/o servicios para ofertarlos en el mercado a fin de obtener beneficios.

Emprendedor: Desde la wikipediaUn emprendedor es una persona que enfrenta, con resolución, acciones difíciles. Específicamente en el campo de la economía, negocios o finanzas, es aquel individuo que está dispuesto a asumir un riesgo económico o de otra índole. Desde este punto de vista, el término se refiere a quien identifica una oportunidad de negocio y organiza los recursos necesarios para ponerla en marcha. Es habitual emplear este término para designar a una «persona que crea una empresa» o a alguien quien empieza un proyecto por su propia iniciativa. Se ha sugerido que el “ser emprendedor” es una de las cualidades esenciales de un empresario, junto con la innovación y la capacidad de organización y gestión.

Cuidado, esto puede herir sensibilidades:

Lo que la gente piensa

Autónomo: El fontanero o electricista del barrio, además, enseñando la hucha.

Freelance: Diseñador, Arquitecto, Abogado, Programador, o profesiones “guais” (o que se ven desde fuera como “guais”, ojito…).

Empresario: Cincuentón que defrauda a hacienda todo lo que puede y tiene contratados por una miseria y puteados a sus empleados.

Emprendedor: Treintañero de éxito y geek, con una idea super revolucionaria.

 

La realidad

Autónomo: Se gana la vida como puede.

Freelance: Se gana la vida como puede, pero tiene un mac y cuenta de twitter.

Empresario: Persona que tiene una empresa, normalmente gente a su cargo y muchas preocupaciones para que cobren una nómina cada mes.

Emprendedor: Treintañero que pide dinero continuamente para arrancar su proyecto, aunque lleve 5 años arrancado, eso sí, se llaman rondas de financiación (“pedir dinero” queda feo). Su proyecto es una idea como la de tantos otros, pero él le da su “valor añadido”, que tú no acabas de ver… pero él lo vende como si fuera la panacea.

 

¿Qué ha pasado en España con los términos “autónomo” y “empresario” que se le ha cogido esta tirria? Pues no lo sé muy bien, pero comentaré mi experiencia con esos términos:

Si digo, soy autónomo, me miran en plan: qué pringao, curra 24 horas, mal pagadas, no tiene empleados…

Si digo, soy freelance, me miran en plan: qué bien vive, este debe estar todo el día entwitter y delante del ordenador leyendo el marca, y encima debe cobrar una pasta a sus clientes…

Si digo, soy empresario, me miran en plan: ¡anda! ¡mira tú! ¿qué tal el golf? Este debe tener a los empleados explotados y el tío de parranda todo el día, putos empresarios…

Si digo, soy emprendedor, me miran en plan: qué crack, ya debe tener una gran idea (sarcasmo) y busca dinero para refinanciar eternamente, humo…

Y podéis pensar, “joder, qué visión más negativa de España”… y yo responderé, “sí, pero me baso en la experiencia propia, no es una visión lejana del tema”.

En resumidas cuentas, tanto monta, monta tanto… pero entre que la gente tiene una visión muy distorsionada de la realidad, y que mucha gente se alberga en determinadas palabras o “poses” para aparentar más o que no piensen tan mal de él, todo pierde su sentido, y es una verdadera pena porque lo ideal sería llamar a las cosas por su nombre.

Emprender: Aprender desde el fracaso

Este post forma parte de la bonita historia de un fracaso empresarial. Uno de tantos, que tanta gente tiene, pero que cuando lo vives en tus carnes se siente diferente.

En estas líneas, en concreto, quiero tratar el tema de “aprender desde el error/fracaso” del que tanta gente habla.

Nunca me tomé muy en serio la palabra empresario, ni la palabra jefe, o líder, o cualquiera relacionada, simplemente quería trabajar en equipo e intentar hacer un buen trabajo. Y posiblemente el no tomarme demasiado en serio esas palabras fue el primer paso hacia el fracaso.

A medida que pasaba el tiempo, me fui dando cuenta de que cuando emprendes en algo cuya razón es trabajar en ello, debes tener mucho cuidado, porque con el tiempo, y especialmente con la entrada de personal, tu trabajo va a limitarse más a gestionar el equipo ylos proyectos… Tus preocupaciones van a empezar a ser la entrada y salida de dinero, y no por lo que has empezado con la aventura.

Pasará el tiempo, y te verás haciendo cosas que preferirías no hacer, y te darás cuenta de que para poder hacer lo que es tu pasión, vas a tener que hacerlo luego, después de invertir el tiempo en gestión, lo cual hará que tus jornadas laborales no empiecen ni terminen.

No sé explicar la fórmula mágica para que se pueda emprender, seguir haciendo lo que te gusta al 100%, y no entrar en gestión. Y básicamente no sé explicarlo, porque si supiera probablemente no hubiera cerrado Embat. Quizá haya que asociarse con perfiles diferentes, y no con el mismo tipo de perfil. Quizá haya que enfocar a la empresa simplemente como una herramienta de sacar beneficios, en la que, “si puedes”, haces lo que te apasiona. Quizá debes estar contínuamente modificando o revisando tu plan de empresa. O quizá no. Demasiados “what if” en la ecuación, ¿verdad? Pues sí…

En todos estos años que tuvimos la empresa en marcha, pasamos por muchos estados, y creo que de todos esos estados puedo sacar conclusiones. Lo delicado de “aprender de los errores”, es que normalmente cuando te equivocas, no aprendes automáticamente la forma correcta de hacerlo, y eso es porque, por norma general, no hay 2 formas de hacer las cosas, posiblemente existe un amplio abanico de soluciones a la hora de afrontar un problema, y cuando te equivocas aplicando una de esas soluciones, no quiere decir que ya sepas qué solución hubiera sido la correcta.

Esto es algo que mucha gente no contempla, porque no me canso de escuchar los típicos “bueno, ahora al menos ya sabes cómo hacerlo” y similares. Y no, no es cierta esa premisa, porque lo que sé es que en esa circunstancia no debí hacerlo de ese modo, lo cual no quita ni que en otra circunstancia sí deba hacerlo, ni que descartando esa forma solo haya una forma más que sería “la correcta”. Por tanto, lo de aprender de los errores no es ni tan bonito como lo pintan, ni tan cierto.

Para no cerrar tan negativamente, decir que no me arrepiento de haber tomado ese camino, el de crear la empresa y de vivirla día a día, y del equipo que formábamos. ¿Que posiblemente cambiaría muchas cosas? Sí, claro que sí, pero las cambiaría con la perspectiva de haberlas vivido ya, y eso es trampa ahora.

En resumen, si queréis emprender emprended, yo posiblemente vuelva a hacerlo un día, quién sabe, pero tened claro para qué emprendéis. Si lo hacéis para hacer lo que os gusta tened muy en cuenta que con el tiempo es posible que dejéis de hacerlo, por tanto intentad poneros en marcha desde una perspectiva diferente. Aprended cada día, entended qué decisiones tomáis y si tomarlas ayuda a la empresa a prosperar o a vosotros a hacer lo que os gusta, porque muchas veces esos dos caminos no son paralelos.

Y sobretodo… equivocáos mucho.

Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better. – Samuel Beckett