Emprender: Aprender desde el fracaso

Este post forma parte de la bonita historia de un fracaso empresarial. Uno de tantos, que tanta gente tiene, pero que cuando lo vives en tus carnes se siente diferente.

En estas líneas, en concreto, quiero tratar el tema de “aprender desde el error/fracaso” del que tanta gente habla.

Nunca me tomé muy en serio la palabra empresario, ni la palabra jefe, o líder, o cualquiera relacionada, simplemente quería trabajar en equipo e intentar hacer un buen trabajo. Y posiblemente el no tomarme demasiado en serio esas palabras fue el primer paso hacia el fracaso.

A medida que pasaba el tiempo, me fui dando cuenta de que cuando emprendes en algo cuya razón es trabajar en ello, debes tener mucho cuidado, porque con el tiempo, y especialmente con la entrada de personal, tu trabajo va a limitarse más a gestionar el equipo ylos proyectos… Tus preocupaciones van a empezar a ser la entrada y salida de dinero, y no por lo que has empezado con la aventura.

Pasará el tiempo, y te verás haciendo cosas que preferirías no hacer, y te darás cuenta de que para poder hacer lo que es tu pasión, vas a tener que hacerlo luego, después de invertir el tiempo en gestión, lo cual hará que tus jornadas laborales no empiecen ni terminen.

No sé explicar la fórmula mágica para que se pueda emprender, seguir haciendo lo que te gusta al 100%, y no entrar en gestión. Y básicamente no sé explicarlo, porque si supiera probablemente no hubiera cerrado Embat. Quizá haya que asociarse con perfiles diferentes, y no con el mismo tipo de perfil. Quizá haya que enfocar a la empresa simplemente como una herramienta de sacar beneficios, en la que, “si puedes”, haces lo que te apasiona. Quizá debes estar contínuamente modificando o revisando tu plan de empresa. O quizá no. Demasiados “what if” en la ecuación, ¿verdad? Pues sí…

En todos estos años que tuvimos la empresa en marcha, pasamos por muchos estados, y creo que de todos esos estados puedo sacar conclusiones. Lo delicado de “aprender de los errores”, es que normalmente cuando te equivocas, no aprendes automáticamente la forma correcta de hacerlo, y eso es porque, por norma general, no hay 2 formas de hacer las cosas, posiblemente existe un amplio abanico de soluciones a la hora de afrontar un problema, y cuando te equivocas aplicando una de esas soluciones, no quiere decir que ya sepas qué solución hubiera sido la correcta.

Esto es algo que mucha gente no contempla, porque no me canso de escuchar los típicos “bueno, ahora al menos ya sabes cómo hacerlo” y similares. Y no, no es cierta esa premisa, porque lo que sé es que en esa circunstancia no debí hacerlo de ese modo, lo cual no quita ni que en otra circunstancia sí deba hacerlo, ni que descartando esa forma solo haya una forma más que sería “la correcta”. Por tanto, lo de aprender de los errores no es ni tan bonito como lo pintan, ni tan cierto.

Para no cerrar tan negativamente, decir que no me arrepiento de haber tomado ese camino, el de crear la empresa y de vivirla día a día, y del equipo que formábamos. ¿Que posiblemente cambiaría muchas cosas? Sí, claro que sí, pero las cambiaría con la perspectiva de haberlas vivido ya, y eso es trampa ahora.

En resumen, si queréis emprender emprended, yo posiblemente vuelva a hacerlo un día, quién sabe, pero tened claro para qué emprendéis. Si lo hacéis para hacer lo que os gusta tened muy en cuenta que con el tiempo es posible que dejéis de hacerlo, por tanto intentad poneros en marcha desde una perspectiva diferente. Aprended cada día, entended qué decisiones tomáis y si tomarlas ayuda a la empresa a prosperar o a vosotros a hacer lo que os gusta, porque muchas veces esos dos caminos no son paralelos.

Y sobretodo… equivocáos mucho.

Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better. – Samuel Beckett

 

Comparte… ¡o no!
Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Share on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *