Montemos algo, la gran idea

No sé si solo soy yo, o a vosotros también os pasa, pero vivo rodeados de gente con ideas.

Sí, como suena, ¡tienen ideas!

Es esa sensación que te quedas mirándolo/a a la cara, y piensas… ¿se lo digo? ¿le digo que yo también tengo ideas? ¿me callo? ¿pongo cara de sorprendido?

Pues sí amigos, tienen ideas… esas cosas que nadie tiene, a lo largo del día, ideas.

Ahora bien, cuando les preguntas un poco, eres un negativo.

¿Qué vas a vender exactamente? ¿Cómo? ¿Vas a crear una empresa? ¿Vas a trabajar solo/a? ¿Empleados? ¿Socios? ¿Tienes target de clientes? ¿Has mirado el marco legal de lo que quieres hacer? ¿Necesitas permisos?

Evidentemente, no las suelto todas de golpe (aunque me gustaría), simplemente voy preguntando para ver si tiene ya cosas planteadas, si tiene un pequeño plan de negocio, de acción. Si comprende que muchas de las cosas que ve como “es un momento” son un gasto (de tiempo o de dinero, pero al fin y al cabo… ya sabéis).

Además, casi la mitad muchos de ellos/as vienen en plan… “esta idea nadie la ha tenido” (evidentemente no es así, y hay que hacérselo entender). Y casi la otra mitad vienen en plan… “si a estos les va bien con esta idea, la copiamos y nos irá, como mínimo, igual de bien”. A estos segundos ya es que ni me tomo el tiempo necesario para explicarles nada, como entenderéis.

Pues sí, la gran idea.

Se lee mucho por blogs de gurús (no lo digo despectivamente ;-)) que las ideas son lo de menos, que ideas tenemos todos, y muchas, algunas mejores y otras peores, pero ideas hay a porrillo, y que lo importante de verdad es la ejecución, mutar la idea en negocio, ganar dinero real con ella, transformarla en trabajo real.

Para eso sueles necesitar, además de la idea, un equipo (más grande o más pequeño), un plan inicial, un asesoramiento legal, técnico, ejecutar todos esos planes y asesoramientos, etc… (hay un largo etcétera, no era el motivo del post).

En resumen, cuando tengáis una idea, como mínimo haceros una buena lista de preguntas a vosotros mismos, aseguraos de que como mínimo podéis responder, de que como mínimo, hayáis pensado en todo ello y luego asesoraos, buscad información en la red, escribid el plan, volved a escribirlo, sacad pegas a vuestro propio plan.

Si no hacéis todo esto, probablemente al primero que se lo contéis os mirará con cara de poker.

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