Los peligros ocultos de los sueños

La de veces que habrás escuchado todo este tipo de frases que involucran a “tus sueños”. Suelen ser casi siempre frases motivacionales. Las leerás sobretodo acompañadas de palabras como zona de confort, actuar, etc…

“Persigue tus sueños”

“Sal de tu Zona de Confort y persigue tu sueño”

“¿Te atreves a soñar o permaneces en tu zona de confort?”

Tengo algunas reflexiones acerca de ello, y como no, las voy a compartir contigo. Tú te lo has buscado.

No tengo un sueño

¿Y qué pasa?, ¿vas a morir? (todos lo haremos), ¿eres un desgraciado? (no veo el porqué). En realidad casi todo este tipo de frases, textos y charlas, giran en torno a esa creencia, que si no tienes sueños no merece la pena ni vivir tu vida, pero oye… conozco a mucha gente absolutamente feliz que no tiene “un sueño”. Viven su vida lo mejor que pueden, y en muchos casos, la viven exactamente como quieren vivirla.

¿Qué tiene de malo no tener un sueño? De verdad… me asombra la capacidad que tiene la gente de catalogar y menospreciar de este modo a otros. Muchas veces cuando escuchas o lees algunas de las reflexiones al respecto te da hasta vergüenza ajena.

Tenía un sueño, y lo conseguí

Esta es incluso peligrosa, si no sabes gestionarla bien.

En el mejor de los casos, al conseguirlo estarás bastante contento un tiempo (puede durar desde unos pocos segundos, a… a seguir contento el resto de tus días). Cuando se te va esa felicidad por conseguir tu sueño llega el peligro, ¿y ahora qué?,  ¿con qué llenas ese vacío?, ¿me compro otro sueño?, ¿lo busco por ahí?

Que sí, que si tienes otro sueño “en cola” pues perfecto, pero si no es así te aseguro que lo puedes llegar a pasar bastante mal. Tan mal, tan vacío puedes llegar a sentirte, que anula por completo tu anterior logro. Pasa a un segundo plano, porque este plano queda totalmente lleno de nada, lleno del vacío más absoluto y de la desesperación por tener otro hito.

Tenía un sueño, pero ha dejado de serlo

Crecemos. Evolucionamos (no todos, algunos involucionamos). Cambiamos. Lo que ayer te parecía interesante, hoy puede parecerte aburrido y viceversa. Por tanto tampoco es de extrañar que algo que anhelaras con fuerza anteriormente, hoy haya dejado de llamarte la atención.

Aquí no hay peligro aparente, a no ser que vuelva a sucederte como en el anterior punto, que necesites rellenar ese vacío con otra meta, y… no la tengas en mente. No te atraiga nada de ese modo como para llamarlo “sueño”.

Tengo un sueño, pero ya se ha transformado en pesadilla

Cuidado aquí.

Hay ocasiones en las que queremos algo con mucho deseo y trabajamos para conseguirlo, pero al mismo tiempo ese trabajo, ese esfuerzo en conseguirlo, se torna una espiral maligna y oscura en la que tus sacrificios empiezan a afectar a todo lo que te rodea: entorno, familia… y no, no llegas a esa meta.

Pero claro, “es tu sueño”, y “debes pelear por él”. Además llevas tanto peleando por él que no vas a dejarlo a medio camino, ¿verdad?

Estás jodiendo todo y sigues emperrado en conseguir ese sueño. Un sueño que nunca llega, y en el que los costes del mismo ya exceden incluso el premio final.

Cuidado con este… ten mucho cuidado.